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Hola Guadalupe, la sobrevivencia no es nada divertida cuando es real... Sientes miedo, desesperanza, angustia. Al principio la mente se te nubla y te sientes abandonado por Dios. Es cuando por fuerza, la adrenalina te impulsa a hacer algo y esa fuerza debes canalizarla a sobrevivir y no a llorar y en el peor de los casos, suicidarte. Por mi trabajo me he visto en situaciones de aislamiento físico en ambientes inhóspitos y en ocaciones de pánico no he sabido que hacer, pero se sobrevive porque no pierdes la fe. Las selvas del sur de mi país son además de densas, inextricables, difíciles de transitar y en una ocación perdí la orientación siguiendo unos venados. Cuando quise regresar no dí con el camino que me llevó ahí. En dos días me alimenté de lo que había visto comer a los indios: hormigas,termes, saltamontes, arañas, gusanos y larvas, corazón de palma, raíces y obtenía agua de los bejucos (lianas) y de la estancada de lluvia en la horquilla de las musáceas. Fuí picado por no menos de 10 variedades de insectos, los jejenes me hicieron sangrar, tuve miasis en el es*****, sufrí diarrea, la noche era petróleo puro y no pude hacer fuego, oí los rugidos del jaguar muy cerca de mi, sentí pánico, mi cuerpo se llenó totalmente de garrapatas. Al día siguiente tenía el cuerpo adolorido, las manos ampolladas, el rostro hinchado de picaduras y garrapatas hasta dentro de mis orejas. Conseguí salir al camino por pura suerte, ya que lo que imaginaba era un lecho de río cuando buscaba agua era en realidad un camino vecinal que conducía a una comunidad indígena donde encontré a mi equipo preparándose para buscarme. Guadalupe, te diré que no es nada divertido y sí digno de tomar en serio lo de la sobrevivencia y, que programas como "A PRUEBA DE TODO" tienen un valor verdadero, que de haber existido en aquel momento hubiera sido para mí de mucha utilidad en lo que experimenté. Un abrazo y cuídate!
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