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Si eres un hombre de ciencia, estarás tan al tanto como yo de que de acuerdo a la física moderna, a la mecánica cuántica, a la teoría de las supercuerdas, al principio de incertidumbre, a la teoría de la relatividad de Einstein, Bohr, Kepler Klopfer, Newton, McKeown, etc, etc, etc... El Universo no está compuesto por las partes y piezas individuales que percibimos con nuestros cinco sentidos, sino que se lo describe como un todo unificado a través de una misteriosa fuerza invisible que instantáneamente conecta todas las partes del cosmos.
Estos descubrimientos y tantos otros fueron los que estremecieron los fundamentos de la comunidad científica y dieron pie a lo que hoy se conoce como física moderna, sin embargo y lo mas importante es que la gran mayoría de la gente "común" no esta enterada.
Vivimos en sociedades caracterizadas por un estado de amnesia general donde como veras a poca gente le interesa saber, a poca gente le interesa salir de la ignorancia, y no me refiero, ya siquiera a asuntos de teología, religión o espiritualidad.
La razón y la sabiduría del hombre son un fin en sí mismo (más allá de permitir lograr suplir las necesidades físicas del individuo).
La perfección del intelecto humano tiene lugar cuando el hombre hace uso de él no sólo para lograr sus necesidades materiales, sino para elevarse hacia los niveles espirituales, en los temas de la razón y la espiritualidad, hasta que el propio intelecto logra la anulación propia frente a Dios, quien es superior a la razón lógica. Y en ello radica la singularidad y la virtud esencial del hombre.
Incluso el ateo más honrado y erudito estará de acuerdo que una primera causa, un ser original, debe de haber precedido el universo. Esta causa original o la fuente es eso que le dio una lección de humildad a Einstein, aunque él lo describió incorrectamente como una experiencia religiosa. Las preguntas de fe empiezan con; ¿cómo nosotros entendemos esta Primera Causa, su naturaleza, y su relación con nosotros y el universo?.
La declaración, “yo creo que hay un Dios” carece de sentido.
La fe no es la habilidad de imaginar lo que no existe.
La fe es hallar la relevancia en lo que es trascendente.
Creer en Dios, entonces, no significa que es de la opinión que Él existe, sino que ha encontrado la relevancia en Él.
El interés en Dios proviene de la convicción en que la vida tiene un significado.
La mente es la capacidad del alma de descubrir la lógica, el corazón es la capacidad del alma de responder negativamente o positivamente. Las funciones respectivas de la mente, el corazón y alma están a menudo confundidas. Aquel que vive exclusivamente de acuerdo a su corazón, confía en lo que siente. El que vive exclusivamente de acuerdo a su mente, confía sólo en lo que concuerda.
Pero ninguno de éstos le dice la verdad.
La mente demanda que se confíe en la lógica, el corazón exige que se confíe en las emociones. Todavía ambos pueden estar equivocados. Ellos no revelan la verdad inherente. Para eso, nos volvemos al alma. Porque el alma es una parte de lo Divino y ésa es la verdad.
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